
Arte 57 nace de un diálogo entre la arquitectura y el arte. Desde el inicio, el proyecto fue concebido como un espacio donde las piezas artísticas no serían un complemento, sino protagonistas. Cada ambiente fue diseñado con nichos y superficies que resaltan las obras, integrándolas de forma natural en la vida cotidiana de sus habitantes.
La propuesta se articuló a través de la contraposición de materiales: un volumen en terrazo gris que aporta frescura y solidez, y otro en madera que introduce calidez y textura. Esta dualidad se refleja también en la paleta cromática, donde colores cálidos y fríos conviven en equilibrio, enmarcando las piezas de arte y otorgando riqueza visual a los espacios.
En la zona social, la cava se convirtió en un elemento icónico. Su diseño se integró con la escalera, donde la baranda se transformó en parte de la cava, convirtiendo un gesto funcional en una pieza escultórica que refuerza la identidad del proyecto.
El resultado es un hogar contemporáneo y sofisticado, donde arquitectura, arte y vida se entrelazan en un mismo lenguaje.